El origen del SARS-CoV-2

El origen del SARS-CoV-2

Siempre que ha habido algún tipo de evento fuera de lo común en nuestra sociedad, empiezan a salir a la luz numerosas teorías conspiranoicas para tratar de explicarlo. Como no podía ser de otro modo, el nuevo Coronavirus ha hecho florecer innumerables “explicaciones” sobre su origen, alguna de ellas son auténticas joyas;

Diplomáticos chinos diciendo que fue Estado Unidos quién llevó el virus a la ciudad de Wuhan.

Otros asegurando que habría sido creado premeditadamente en el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Wuhan (WHCDC) para reducir la población de ancianos en el país o equilibrar el porcentaje entre hombres y mujeres. 

Hay otras, tan ridículas que “da cosita” mencionarlas. Algunos “iluminados” establecen una conexión entre este virus, la red 5G y los denominados ‘chemtrails’, estelas que dejan los aviones y con las que, supuestamente, rociarían con agentes químicos a la humanidad. Si, absurdo.

Bien, chorradas aparte, vamos a hablar del modo en el que, DESDE LA CIENCIA, podemos estudiar el origen de los brotes epidemiológicos.

El SARS-CoV-2 es el séptimo coronavirus conocido con capacidad de infectar a la especie humana; el SARS-CoV, MERSCoV y SARS-CoV-2 pueden causar enfermedades con una sintomatología severa, mientras que HKU1, NL63, OC43 y 229E se asocian a una sintomatología suave [1].

Gracias al análisis comparativo del genoma del SARS-CoV-2, podemos conocer con gran exactitud el origen del mismo.

Al realizar la comparación entre los alfa y beta-coronavirus, se han identificado dos características importantes en el SARS-CoV-2;

*La primera es que el virus se une al receptor ACE2 de las células humanas (es decir, esta es la cerradura que el virus tiene que abrir para entrar dentro de la célula).

*La segunda, la proteína “spike” del virus está formada por dos subunidades:

– S1 ; que contiene el dominio de unión al receptor (la llave para abrir la célula)

y

S2lugar de escisión, en esta zona se insertan tres O-glucanos + una lisina, dando lugar a una proteína es más grande de lo normal. La función de este “extra” no está clara pero podría estar relacionarse con su virulencia.

Bien, una vez sabido esto, vamos al siguiente punto.

MUTACIONES EN EL DOMINIO DE UNIÓN AL RECEPTOR (RBD) S1

Las mutaciones (cambios en el ADN) en este lugar son muy comunes en el genoma del coronavirus. En esta región, hay 6 aminoácidos (los bloques con los que se construyen las proteínas) esenciales para que el virus se pueda unir correctamente correctamente al receptor ACE2 de nuestras células (dentro de un cuadrado azul en la figura 1). Recordemos, ACE2 es la puerta de entrada del virus.

Además, es esta región de la proteína la que determina el rango de huéspedes (tipo de animales) que puede infectar cada tipo de coronavirus [2]. ¿cómo lo hace? cambiando los aminoácidos que contiene.

De esos 6 aminoácidos, 5 son diferentes entre el SARS-CoV-2 y SARS-CoV; el antiguo SARS (figura 1).

Figura 1. Mutaciones en el dominio de unión al receptor. En cuadrados azules, los residuos (aminoácidos) esenciales para la unión de SARS-CoV-2 con ACE2. Alineamiento realizado contra los coronavirus SARS-CoV de mayor proximidad [3].

Algunos estudios estructurales y bioquímicos [2,4] apuntan a que el SARS-CoV-2 tiene una RBD que se puede unir con gran afinidad (es decir, una llave maestra) a la proteína ACE2 de humanos, hurones, gatos y otras especies que presentan un ACE2 muy similar [4].

Los análisis computacionales indican que la interacción del SARS-CoV-2 con el ACE2 humano es menos eficiente que la de otros SARS-CoV y sus huéspedes animales.

Esto apunta a que la afinidad del SARS-CoV-2 con nuestro ACE2 se debe a un cambio evolutivo en nuestros genes. Esto justifica con un alto grado de evidencia que el SARS-CoV-2 no es resultado de la manipulación humana (de haberse creado en un laboratorio, funcionaría mucho mejor).

LUGAR DE ESCISIÓN POLIBÁSICO (RRAR) S2

Otro de los puntos de interés es la región RRAR, en ella separan las dos subunidades de la proteína “Spike” y puede determinar la infectividad y el rango de hospedadores del virus [5].

Como ya dijimos con anterioridad, en esta región se insertan una serie de aminoácidos que son únicos en el SARS-CoV-2 y que no presentan ni los SARS de murciélagos ni el del pangolín (figura 2).

Figura 2. Inserción de los aminoácidos en el SARS-CoV-2 humano, diferente a todos los beta-coronavirus conocidos hasta la fecha [3].

Lo cierto es que todavía no se conocen las consecuencias que esta inserción tiene en la patogenicidad del virus. Se sabe que una alteración en el funcionamiento de esta zona permite, en los virus del tipo MERS-CoV pasen de infectar murciélagos a humanos [6].

El virus de la influenza aviar también presenta un lugar de escisión similar en una proteína llamada hemaglutinina (HA). Se demostró que la adquisición de estos lugares de escisión polibásicos provoca que estos virus adquieran más virulencia [7].

Como veis, esta zona puede ser la responsable de que el virus haya pasado de infectar otras especies animales a la nuestra, o que provoque los síntomas descritos. Sin embargo, todavía no está del todo clara su implicación en este caso.

HIPÓTESIS SOBRE EL ORIGEN DEL SARS-CoV-2

Primera. Selección natural en el animal antes de saltar al ser humano.

Puesto que muchos de los primeros casos de COVID-19 están vinculados al mercado de Huanan en Wuhan, es posible que el animal desde el cuál se dio el salto al ser humano, estuviera presente en esa ubicación.

Dada la similitud de SARSCoV-2 con los coronavirus de murciélagos, es probable que estos sirvan como reservorio del virus [8]. Los que infectan a los pangolines también guardan una gran similitud con el humano, incluso comparten los 6 aminoácidos esenciales (figura 1). Sin embargo, ni los beta-coronavirus de los murciélagos ni los del pangolín presentan el lugar de escisión polibásico que tiene el nuestro [3].

Hasta la fecha, no se conoce ningún coronavirus que sea lo suficientemente similar al SARS-CoV-2 como para identificarlo como el “origen”.

Segunda. Selección natural en el ser humano y posterior transferencia zoonótica.

Otra posibilidad es que virus que dio “origen” al SARS-CoV-2 saltara en primer lugar al ser humano – saltando de uno a otro ypasando desapercibido- donde empezó a mutar y a adquirir las cualidades descritas. Una vez adquiridas, pasó a infectar a una cantidad de personas suficiente como para que saltaran las alarmas y acabara por detectarse por primera vez en nuestra especie [8].

¿POR QUÉ HA DE IMPORTARNOS EL ORIGEN DE ESTA PANDEMIA?

Pues bien, comprender de forma detallada el modo en que un virus de origen animal acaba saltando al ser humano nos puede ayudar a prevenir los futuros eventos zoonóticos (salto a la especie humana de enfermedades infecciosas de animales).

En nuestro caso, si el SARS-CoV-2 ha evolucionado y se ha preadaptado en primer lugar en alguna especie animal, antes de saltar a la humana, corremos el riesgo de que el virus, en el futuro, vuelva a dar el salto a nuestra especie.

Si por el contrario, las adaptaciones del virus tuvieron lugar dentro de la especie humana, en caso de volver a darse la transferencia del virus “original” desde algún animal a nuestra especie, serán extremadamente bajas las posibilidades de que se vuelva a repetir toda la cadena de acontecimientos que nos ha llevado al punto actual.

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS

[1] Corman, V. M., Muth, D., Niemeyer, D. & Drosten, C. Adv. Virus Res. 100, 163–188 (2018) ç.

[2] Wan, Y., Shang, J., Graham, R., Baric, R. S. & Li, F. J. Virol. (2020).

[3] Andersen, K.G., Rambaut, A., Lipkin, W.I. et al. The proximal origin of SARS-CoV-2. Nat Med (2020).

[4] Walls, A. C. et al. bioRxiv https://doi. org/10.1101/2020.02.19.956581 (2020)

[5] . Nao, N. et al. MBio 8, e02298-16 (2017).

[6] Menachery, V. D. et al. J. Virol. https://doi.org/10.1128/JVI.01774- 19 (2019).

[7] Alexander, D. J. & Brown, I. H. Rev. Sci. Tech. 28, 19–38 (2009).

[8] Wu, F. et al. Nature https://doi.org/10.1038/s41586-020-2008-3 (2020).

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