Distanciamiento social hasta 2022 por coronavirus.

Distanciamiento social hasta 2022 por coronavirus.

Science acaba de publicar un interesante artículo en el que se analiza la tendencia de la pandemia en diferentes escenarios. Se estima que en ausencia de otras intervenciones -como por ejemplo, la aparición de una vacuna- aparecerán una serie de brotes recurrentes tras esta primera oleada. Para evitar que los repuntes de contagios puedan volver a saturar el sistema sanitario, sería necesario mantener el distanciamiento social prolongado o intermitente hasta el año 2022.

Además, aunque en apariencia seamos capaces de hacer “desaparecer” el SARS-CoV-2, el riesgo de que resurja se mantendría hasta 2024, por lo que será necesario llevar a cabo una vigilancia exhaustiva del virus y sus reservorios durante los próximos años.

DIFERENTES ESCENARIOS POSTPANDÉMICOS

Ante la ausencia de tratamiento con el que disminuir su tasa de mortalidad, y de una vacuna que nos ayude frenar su avance, las únicas herramientas a nuestra disposición son el monitoreo exhaustivo de los individuos que han dado positivo y de los contactos, la cuarentena y el distanciamiento social.

El modo en el que el virus se comporte dentro de una comunidad, definirá la intensidad y duración de las medidas necesarias para controlar la situación. A fin de minimizar la probabilidad de que el virus resurja en el futuro, será necesario establecer medidas de distanciamiento social, o bien durante un período prologado o en varios intermitentes.

Una de los escenarios menos probable es en el que las autoridades públicas logran controlar y erradicar el virus gracias a medidas contundentes y efectivas durante la pandemia. Sin embargo, cada vez se torna más difícil que se pueda cumplir esta posibilidad [2].

Otro de los escenarios que se llevan barajando desde hace meses, es que el SARS-CoV-2 presente, como la gripe, un comportamiento estacional [3]. Este escenario es el que mejor encaja con el conocimiento actual sobre otros coronavirus con provenientes de infecciones zoonóticas (HCoV-OC43 y HCoV-HKU1) [4].

A efectos prácticos, es importante predecir cuál de los dos escenarios es el más probable para poder ejecutar una respuesta efectiva desde los sistemas públicos de salud [1].

FACTORES Y DINÁMICA DE TRANSMISIÓN POSTPANDÉMICA

Según el artículo publicado por Kissler S. y colegas, la duración de la inmunidad, el grado en el que varía de forma estacional la tasa de transmisión del virus (R0), la existencia de inmunidad cruzada entre SARS-CoV-2 y otros coronavirus, así como la intensidad y duración de las medidas de control, son algunos de los factores que van a determinar la situación en la que nos encontraremos una vez pasada esta primera oleada [1].

En cuanto a inmunidad, en algunos coronavirus -HCoV-OC43 y HCoV-HKU1- puede ser residual un año después de la exposición. Sin embargo, se ha visto que para el SARS-CoV-1, es mucho más duradera en el tiempo [5-6]. También se sabe que la infección producida por algunos coronavirus puede proteger de otras variedades; la infección por SARS-CoV-1, puede neutralizar los anticuerpos contra HCoV-OC43 y la infección por HCoV-OC43 puede generar anticuerpos por reacción cruzada contra SARS-CoV-1 [6-7].

Poco se sabe de la inmunidad adquirida por exposición al SARS-CoV-2. Todos los modelos indican que este virus podría ser capaz de producir brotes nuevos, independientemente de la época del año. El estudio apunta a la posibilidad de la primavera y el invierno puedan favorecer la aparición de nuevos picos de contagio.

A día de hoy se desconoce durante cuanto tiempo nuestro sistema inmune puede reconocer al SARS-CoV-2. Existen tres posibilidades;

  • En el caso de que la duración sea baja, similar a la de infecciones producidas por los betacoronavirus HCoV-OC43 y HCoV-HKU1 -unas 40 semanas-, podrían existir nuevos brotes con una periodicidad anual.
  • En cambio, si se demuestra que la inmunidad adquirida tras el contagio es más duradera, el virus podría reaparecer bienalmente. Por otro lado, si la tasa de transmisión presenta una gran variación estacional, la oleada inicial de contagios -la que estamos viviendo- tendría un pico de incidencia más pequeño y a esta, podrían seguirla una serie de brotes recurrentes y de gran magnitud, durante los próximos inviernos.
  • En el tercer escenario, la inmunidad podría ser permanente, en cuyo caso, sería factible la desaparición completa del virus a partir del año 2025 [1].

A continuación os mostramos una serie de escenarios simulados a los que nos podríamos enfrentar;

ESCENARIO 1. Un único distanciamiento social en ausencia de estacionalidad del virus.

Diferentes escenarios del distanciamiento social hasta 2022 por coronavirus
Figura 1. (A-E) Prevalencia simulada de infecciones por COVID-19 (sólido) y casos críticos de COVID-19 (discontinuo) después del establecimiento el 11 de marzo de 2020, suponiendo que el virus no es estacional, con un período de distanciamiento social (sombreado azul) de dos semanas (A) cuatro semanas, (B) ocho semanas, (C) doce semanas, (D) veinte semanas y (E) indefinidamente. (F-J) infecciones acumuladas. Barra negra horizontal representa la inmunidad grupal. La efectividad del distanciamiento social varía de ninguna a una reducción del 60% en R0 [1].

Las medidas de distanciamiento social fueron tan efectivas que en estos escenarios que prácticamente no se genera inmunidad grupal. En prácticamente todos se dio un resurgimiento de la infección en el momento de volver a la normalidad, produciéndose un contagio en masa que puede llevar, de nuevo, al desbordamiento de la sanidad pública.

Curiosamente, el distanciamiento social temporal más largo y más estricto no siempre se correlaciona con una mayor reducción en el tamaño máximo de la epidemia.

ESCENARIO 2. Un único distanciamiento social con estacionalidad del virus.

Diferentes escenarios del distanciamiento social hasta 2022 por coronavirus
Figura 2. (A-E) Prevalencia simulada de infecciones por COVID-19 (sólido) y casos críticos de COVID-19 (discontinuo) después del establecimiento el 11 de marzo de 2020, suponiendo que el virus no es estacional, con un período de distanciamiento social (sombreado azul) de dos semanas (A) cuatro semanas, (B) ocho semanas, (C) doce semanas, (D) veinte semanas y (E) indefinidamente. (F-J) infecciones acumuladas. Barra negra horizontal representa la inmunidad grupal. La efectividad del distanciamiento social varía de ninguna a una reducción del 60% en R0 [1].

En el caso de la simulación con variación estacional, el pico del resurgimiento posterior al confinamiento podría exceder el tamaño de la epidemia sin restricciones, tanto en términos de prevalencia pico como en términos de número total de infectados.

El fuerte distanciamiento social mantiene a salvo a una alta proporción de individuos susceptibles a la epidemia, hasta que el R0 (número reproductivo; ayuda a estimar la velocidad con la que se propaga una enfermedad) aumenta a finales de otoño e invierno. En este momento, se produce un contagio en masa que puede llevar, de nuevo, al desbordamiento de la sanidad pública.

ESCENARIO 3. Distanciamiento social intermitente. Unidades de cuidados intensivos ampliadas vs. manteniendo las actuales (en EE.UU).

Diferentes escenarios del distanciamiento social hasta 2022 por coronavirus

Figura 3. Prevalencia de SARS-Cov-2 (curvas negras) y casos críticos (curvas rojas) bajo distanciamiento social intermitente (regiones azules sombreadas) sin estacionalidad (A y C) y con estacionalidad (B y D). El distanciamiento produce una reducción del 60% en R0. La capacidad de cuidados intensivos está representada por las barras negras continuas horizontales, y los umbrales de “encendido/apagado” para el distanciamiento social están representados por las líneas horizontales discontinuas. (A) y (B) son los escenarios con la capacidad actual de cuidados críticos de EE. UU. Y (C) y (D) son los escenarios con el doble de la capacidad actual de cuidados críticos. El invierno máximo R0 es 2.2 y para los escenarios estacionales el verano R0 es 1.3 (disminución del 40%). (E a H) proporción de la población inmune a lo largo del tiempo (en verde) con el umbral de inmunidad de grupo (barra negra horizontal) [1].

El aumento de la capacidad de los cuidados intensivos puede permitir que la población alcance su inmunidad más rápidamente, reduciendo la duración total de la epidemia y la duración total de las medidas de distanciamiento social (Fig. 3, C y D).

Si bien la frecuencia y la duración de las medidas de distanciamiento social son similares entre los escenarios -comparando la capacidad actual y ampliada de los cuidados intensivos-, la epidemia podría darse por concluida en julio de 2022 y las medidas de distanciamiento social podrían relajarse por completo a principios o mediados de 2021, dependiendo nuevamente del grado de forzamiento estacional de transmisión (Fig. 3, C y D).

La introducción hipotética de un tratamiento capaz de reducir a la mitad las infecciones que requirieren hospitalización, puede tener un efecto similar al de duplicar la capacidad de la atención en cuidados intensivos (fig. 4).

Diferentes escenarios del distanciamiento social hasta 2022 por coronavirus
Figura 4. Escenarios intermitentes de distanciamiento social con un tratamiento que reduce a la mitad la proporción de infecciones que requieren hospitalización. Distanciamiento social intermitente (regiones azules sombreadas) sin estacionalidad (A, C) y con fuerte estacionalidad (f = 0.4, B, D) con capacidad actual de cuidados críticos y un tratamiento que reduce a la mitad la probabilidad de hospitalización. Los umbrales para el distanciamiento social se representan mediante líneas horizontales discontinuas. Para (A) y (B), el invierno máximo R0 es 2.2, mientras que para (C) y (D) el invierno máximo R0 es 2.6. El distanciamiento produce una reducción del 60% en R0. La prevalencia está en negro y los casos de cuidados intensivos en rojo. (E-H) proporción inmune en el tiempo (en verde) con el umbral de inmunidad grupal (barra negra horizontal). El tratamiento tiene un efecto similar al duplicar la capacidad de cuidados críticos [1].

MIRADA AL FUTURO

Todavía es demasiado pronto para saber si el SARS-CoV-2 ha venido para quedarse o si su irrupción en nuestro planeta es meramente pasajera. Es bastante probable que este virus circule entre nosotros como mínimo, hasta el año 2025.

En el caso de que el SARS-CoV-2 se comporte como otros coronavirus de la familia, es probable que reaparezca cada invierno dando lugar a brotes estacionales durante los próximos años. El tiempo que este virus se quede circulando entre nosotros dependerá, en gran medida, de la duración de la inmunidad que adquiramos frente al virus.

Además, la intensidad con la que nos golpee esta oleada inicial de la pandemia, guardará relación con el R0 (número de reproducción) del virus en el momento en el que se establezca; si esto sucede en otoño, cuanto el R0 está en aumento (podría ocurrir en países en los que la cuarentena ocurra durante el verano), o si el R0 del virus es constante a lo largo del año, el pico de prevalencia de la infección podría ser muy alto una vez se vuelva a la normalidad.

Por ello, no es recomendable que el distanciamiento social finalice en fechas anteriores al otoño ya que podría desbordar de nuevo los servicios de cuidados intensivos.

La aparición de nuevas terapias, vacunas… podría aliviar la necesidad de un aislamiento social estricto, reduciendo la intensidad y duración del distanciamiento social.

  • El desarrollo de nuevos tratamientos podrían reducir la proporción de infecciones que requieren hospitalización y así como reducir los días necesarios hasta la recuperación.
  • El desarrollo de una vacuna, ayudaría a crear rápidamente inmunidad grupal, acortándose la duración de la epidemia.
  • Si tal como se sospecha, hay una proporción mayor de infectados de que las que contabilizan las cifras oficiales, la inmunidad grupal podría alcanzarse antes de lo previsto.

En ausencia de tales intervenciones (aparición de nuevas terapias y vacunas), se torna imprescindible la vigilancia y el distanciamiento intermitente (o sostenido) que probablemente se mantenga hasta 2022.

De un modo u otro, el SARS-CoV-2 ha venido para zarandear los cimientos de nuestra sociedad y el camino que tenemos por delante es largo. Mientras la naturaleza invade las calles y observamos atónitos -desde nuestra ventana- su enorme poder de resilencia, tenemos la oportunidad de meditar sobre cómo nos hemos estado relacionando con nuestro preciado mundo y de percibir con más nitidez que nunca, nuestra humilde posición en él.

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS

[1] Kissler, S. M., Tedijanto, C., Goldstein, E., Grad, Y. H., & Lipsitch, M. (2020). Projecting the transmission dynamics of SARS-CoV-2 through the postpandemic period. Science, eabb5793.

[2] Centers for Disease Control and Prevention, Transcript for the CDC Telebriefing Update on COVID-19 (CDC, 2020).

[3] Wikramaratna, P. S., Sandeman, M., Recker, M., & Gupta, S. (2013). The antigenic evolution of influenza: drift or thrift? Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences368(1614), 20120200.

[4] Vijgen, L., Keyaerts, E., Moës, E., Thoelen, I., Wollants, E., Lemey, P., … Van Ranst, M. (2005). Complete Genomic Sequence of Human Coronavirus OC43: Molecular Clock Analysis Suggests a Relatively Recent Zoonotic Coronavirus Transmission Event. Journal of Virology79(3), 1595-1604.

[5] Callow, K. A., Parry, H. F., Sergeant, M., & Tyrrell, D. A. J. (1990). The time course of the immune response to experimental coronavirus infection of man. Epidemiology and Infection105(2), 435-446. https://doi.org/10.1017/s0950268800048019

[6] Chan, K.-H., Chan, J. F.-W., Tse, H., Chen, H., Lau, C. C.-Y., Cai, J.-P., … Yuen, K.-Y. (2013). Cross-reactive antibodies in convalescent SARS patients’ sera against the emerging novel human coronavirus EMC (2012) by both immunofluorescent and neutralizing antibody tests. Journal of Infection67(2), 130-140.

[7] Patrick, D. M., Petric, M., Skowronski, D. M., Guasparini, R., Booth, T. F., Krajden, M., … Brunham, R. C. (2006). An Outbreak of Human Coronavirus OC43 Infection and Serological Cross-Reactivity with SARS Coronavirus. Canadian Journal of Infectious Diseases and Medical Microbiology17(6), 330-336.

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